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3 2º ESO

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 1.- Comenzaremos con una comprensión lectora. (4.1)  "El Secreto de Lucas" Lucas y Mateo eran amigos desde los seis años. Vivían en el mismo barrio, iban al mismo colegio y compartían todo: los recreos, los deberes, los secretos y hasta los sueños. Pero había algo que Lucas nunca le había contado a Mateo: le daba miedo el agua. Cada verano, cuando sus compañeros se lanzaban al río o a la piscina, Lucas se quedaba en la orilla, sonriendo, pero con el corazón acelerado. Un día, Mateo lo descubrió. No porque Lucas se lo dijera, sino porque lo vio temblar cuando un balón cayó cerca de la orilla. En lugar de reírse, como hacían otros, Mateo se acercó y le dijo: "No pasa nada, Lucas. Yo también tengo miedo a las alturas. Pero cuando estoy contigo, hasta el mundo parece más bajo". Esa tarde, Mateo le enseñó a flotar en la piscina poco profunda, agarrado a un flotador. No lo obligó a soltarlo, ni se burló cuando Lucas se aferró a él como si fuera un salvavidas. Solo estuvo...

BATUCADA

 1.- Haz dos descripciones de un instrumentos de batucada, la primera con lenguaje formal y la segunda con lenguaje informal.   2.- Crea una entrevista para algún músico de batucada con diez preguntas originales (alguna debe estar relacionada con ser buena persona, la justicia y el agradecimiento).      

2 1º ESO Lenguas de España

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   1.- Lee el texto y responde a las preguntas: (4.1 y 4.2) El panadero y el juez: una lección de justicia En un pequeño pueblo rodeado de montañas, vivía un panadero llamado Tomás. Cada mañana, antes de que saliera el sol, Tomás amasaba el pan con cuidado y lo horneaba hasta que el aroma inundaba las calles. Pero lo que hacía especial a Tomás no era solo su pan, sino su corazón. Cada día, dejaba dos o tres panes frescos en la puerta de las familias más pobres del pueblo. Nunca pedía nada a cambio, ni siquiera un "gracias". La gente murmullaba sobre su bondad, pero él solo sonreía y seguía trabajando. Una tarde, el juez del pueblo, don Ramón, lo llamó a su despacho. Don Ramón era un hombre serio, conocido por su sentido de la justicia y su severidad en los tribunales. Cuando Tomás entró, el juez lo miró con curiosidad. -He oído hablar de tus acciones, Tomás -dijo el juez-. Muchos dicen que eres un hombre justo, aunque no seas abogado ni juez. Tomás, sorprendido, respondió: -Y...